Religión

Crítica participación de la mujer en la Iglesia

Crítica participación de la mujer en la Iglesia

Se necesita un sínodo que, al menos, devuelva a las mujeres la importancia que tuvieron en las comunidades cristianas de siglo I. Un sínodo, y mejor un concilio, que ponga en práctica al Cristo liberador de las más diversas esclavitudes y auspiciador de la dignidad de los seres humanos sin exclusión.
Nuestra gran tentación

Nuestra gran tentación

“No solo de bienestar vive el ser humano”. Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la satisfacción de nuestros deseos; vivir obsesionados por un bienestar siempre mayor o hacer del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
El penthos

El penthos

La gracia del arrepentimiento. “Una vida sin dolor y duelo nos aboca a la ligereza”.
¿Qué pasará con la reforma litúrgica?

¿Qué pasará con la reforma litúrgica?

Lo que la Iglesia necesita no es “reformar” la reforma litúrgica, sino “continuarla”. La implementación de Sacrosanctum concilium aún debiera poder impulsar mejoras que hagan más comprensible el amor de Dios; en vez de traicionar su impulso a celebrar la eucaristía en una lengua y símbolos comprensibles a las distintas culturas en las que la Iglesia quiere arraigar.
Vigencia de la teología de la liberación

Vigencia de la teología de la liberación

¿Cómo se ve el futuro? Sin teología de la liberación, muy oscuro. Si esta no es enseñada en las facultades y los seminarios latinoamericanos, si en estos no hay autonomía y libertad para pensar, si los seminaristas continúan siendo formados para servir las necesidades misioneras de la Iglesia europea, ¿qué se puede esperar?
La teología “en veremos”

La teología “en veremos”

Mientras los agentes pastorales y las autoridades eclesiásticas, en particular, continúen siendo formados con una “teología de teología”, es decir, con una que ni siquiera mediatamente se confronta con el hombre y la mujer reales, el divorcio de la Iglesia con su época, que se replica dramáticamente dentro de ella misma —entre los clérigos y los laicos, y adentro de cada bautizado—, se acrecentará en vez de estrecharse.
Un llamamiento a la no violencia activa

Un llamamiento a la no violencia activa

Cuando todavía resuena el mensaje angélico de paz en la tierra, este puede ser un buen programa para el 2017: apartar de nosotros palabras y gestos violentos y construir sociedades no violentas que cuiden la tierra. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con la oración. Todos podemos ser artesanos de la paz.